Pedro Alvarez Gomez

 

 

 

Contamos en este apartado la biografía de Pedro Alvarez Gómez, escritor y periodista de Villalba de la Lampreana. Cuyo centenario y reconocimiento se ha celebrado el día 20 de Agosto de 2009

 

 

 

 

 


 

 

pedro alvarez placa centenario-placa

 

Placas conmemorativas en el frontal de la casa donde nació. La de la izquierda recordando que es la casa donde nació, y la de la derecha indicando el nombre de la calle que el Ayuntamiento dedicó a su memoria.

 


 

 

casa pedro alvarez

 

 

Casa donde nació y paso sus años de infancia y juventud Pedro Alvarez. Está situada frente a la Asociación Cultural

 

 

 

 


Nació en Villalba de la Lampreana el 29 de junio del año 1909.

Licenciado en derecho, escritor y colaborador literario de varios periódicos. Fue director del diario Baleares de Palma de Mallorca y Odiel de Huelva.

Nombrado director de Diario Córdoba en 1944 permaneció en el cargo 29 años, hasta su jubilación en 1973.

Se celebró centenario de su nacimiento el día 20 de agosto de 2009 asignándole una calle por acuerdo de pleno de 12 de mayo.

Es la persona que más ha contribuido a difundir la personalidad de las gentes de nuestro pueblo, ya que todo el que ha leído su obra no duda en reconocer personajes de la localidad en su época. Además es la persona que más ha contribuido a difundir esta forma de hablar y expresarnos que siempre nos ha caracterizado a la gente de Villalba y que siempre se sintió orgulloso de ser de aquí y expresarse de esa forma que tan peculiar y popular le hizo entre sus contemporáneos. Cuando alguno tengáis la ocasión de leer alguno de sus libros, reconoceréis palabras y sobre todo expresiones que os resultarán muy familiares y que no se utilizan fuera de nuestro pueblo.

Yo desde aquí os animo a que intentéis encontrar y leer su obra, y por cierto que nos indiquéis a todos donde las habéis conseguido. Yo he de reconocer que el libro LOS COLEGIALES DE SAN MARCOS llegó a mi poder como regalo de un amigo, que mirando en un rastrillo en Córdoba, se dio cuenta de que había un libro escrito por alguien de Villalba y tuVo la deferencia de regalármelo. ¡GRACIAS PACO!

Juan Aparicio hace la siguiente descripción de él:

Padeció Pedro Alvarez durante su niñez cierta parálisis infantil sobre su carne, que le puso en el funambulismo de andar encima de dos muletas, aunque no haya olvidado un viaje a Lourdes y otro a la Virgen de Fátima, en Portugal, pidiendo lucidez milagrosa para su sino, ya que su paso iba a ser torpe. Cuando muchacho, en Villalba de la Lampreana, por ese engarabitamiento y flojedad de sus piernas, le fue imposible recorrer dentro de la Tierra de Campos zamoranos la redonda de Villalpando, y sólo supo que había un Cristo visigótico en Villarrín y una estación férrea en Manganeses, más cerca de Zamora que de Astorga. Son tierras de trigo piche, de garbanzo y de viña; tierras sin árboles y con mosquitos, tierras palúdicas y de cigüeña emigrante. Pedro tenía un tío párroco en la aldea y un abuelo con yuntas de labor y cortejo de mozas y viudas, festejándole al retornar invicto y dicharachero al pueblo. Se había pleiteado contra su majeza, y obtuvo el triunfo, como el chamán todopoderoso de la tribu. Villalba es una supervivencia gentilicia, donde los nombre de los santos del Añalejo apenas han bautizado las pasiones, cazurras y paganas.

Una infancia sin enredar con los chavales, con los mocetes, con los demás críos de su época, hubiera sido una infancia triste y opaca; aunque Pedro Alvarez se había cobijado bajo el hogar, bajo la chimenea de la cocina de sus padres y en las hopalandas de su tío el cura, y allí se contaban los cuentos y se repetía la hagiografía del Año Cristiano. Espoleada su infancia y domada religiosamente su pasión, Pedro Alvarez leyó también el Quijote y la Biblia, mientras que a extramuros de su inquietud se cegaban bárbaramente gaviluchos, como en una conseja medieval; se moldeaban toros con el cieno de la laguna pestilente, y crecian Cici, Chufis y la Baldosa como seres reales y emblemáticos. Pedro carecía de juegos, pero no de recreación, amontonándosele sobre el alma desde entonces los personajes más acérrimos de la Lampreana, las palabras más tercas e idóneas y la naturaleza más irreemplazable de su territorio natal.

Traspasado por ese ruralismo contemplativo, Pedro fué un colegial de bachillerato en Zamora, aterido por la humedad neblinosa del río Duero y por el hambre de los dómines que regentaban la academia de San Lucas. Se hizo tímido su carácter y trémula su conversación ante los señoritos provincianos, como luego se transformó en tartamudez esta nostalgia campesina, habiendo acudido a Madrid para licenciarse de abogado. Ya sin muletas, que le prestaban confianza y sostén hasta ese trance, tuvo que desenvolverse por su cuenta, asustadizo y vital, porque le rebosa la energía como compensación de sus debilidades subalternas, por la mandíbula cuadrilonga del rostro, por los ojos poliédricos de su faz aldeana. ¿Para qué hablar de los condiscípulos de Derecho Penal o de Derecho Administrativo, si con un cacareo, un ladrido o un relincho salvaje le entendían adecuadamente?. Antes de que el lector conociese los tipos de Villalba y escuchase su voz paleolítica y su querencia ancestral, ya se habían reproducido por Madrid todas las articulaciones onomatopéyicas de una país agrario a la búsqueda de un novelista. Los paladares, cuyo jugo para el lenguaje es un método de Ahn castellano con quinientos vocablos, se espantarán frente a la plenitud verbal de "NASA" de Pedro Alvarez, que está escrita en una lengua telúrica y sin diccionarios; pero los bigardos que oían a Pedro Alvarez imitando al gato, al potro o a la gallina le hubieran concedido el premio Nobel de una literatura expresiva de la Zoología campestre.

La vocación de un novelista español, cuando se traducía la Constitución socialdemócrata de Weimar, para convertirnos en trabajadores de todas las clases, era tan problemática, que Pedro Alvarez no se descubrió hasta que vino la guerra a Salamanca y el cuartel general del Generalísimo nos trajo tantas cosas. Con la aptitud para el dibujo y la escultura, se había resignado a ser un pequeño burócrata, cobrando menos de cincuenta duros al servicio de una oficina administrativa del Magisterio. Desde Salamanca era fácil el viaje a su casa de la Lampreana, porque allí le esperaban la borriquita, los viejos, el sacristán y la única huerta con árboles y regadío, que era su propia huerta. Acaso este hombre apocado y robusto, se hubiera retirado prematuramente entre su familia para labrar la heredad y ver los parajismos de los vencejos en el aire; pero cuando su hurañez y su campechanía le empujaban a quedarse en la tierra, conjugando el paisaje con el acento del lunfardo castuo, tuvo una casualidad que le ha dado un oficio y un desarraigamiento, hasta el punto de que nada le intimida de cuanto diga el público acerca de sus novelas, y de su idioma conversacional está pletórico de inflexiones mallorquinas de las islas Baleares.

Pedro Alvarez, como todos los verdaderos creadores de criaturas o entes de ficción novelística, se apropia inconscientemente de lo suyo y lo ajeno y no sabe quién es, como en esta anécdota de la que fué interlocutor silencioso de Unamuno: Había vuelto don Miguel al ejercicio del Rectorado de la Universidad de Salamanca y requirió una especie de secretario o amanuense para que le ayudara en la revisión de los expedientes depuratorios de los maestros de escuela rural. Fué elegído Pedro Alvarez, quien permaneció varios meses frente a Unamuno sin rechistar oste ni moste, mientras don Miguel comentaba en voz alta alegatos y defensas de los inculpados, los que argüían razones y pretextos de poca monta, hasta que, repentinamente, don Miguel de Unamuno vociferó: " ¡Majadero! ¡Solemne majadero!. Para halagarme este maestrico alega que ha comprendido mi Del sentimiento trágico de la vida, ¡cuando Del sentimiento trágico de la vida no lo ha comprendido ni yo!"

OBRAS:

CADA CIEN RATAS UN PERMISO: Madrid. Suplemento literario de la revista Vértice. Marzo1939. Premio "Vértice" a la mejor novela corta de guerra.(1939) Reedición: Max Aub y otros. Historias del 36. Madrid. Barcelona. Ediciones 29. Libros Río Nuevo - 4. 1974.

ANIMAS VIVAS: Publicada en la misma revista Madrid. Suplemento literario de la revista Vértice. Mayo1941.

NASA: Publicada por la Editora Nacional.1942

LOS CHACHOS: Madrid. Revista El Español. 31-10-1942 a 29-07-1943.

LOS COLEGIALES DE SAN MARCOS: que dedica a la memoria de su hermano Jesús, y publicada por Ediciones "La Nave" 1944

LOS DOS CAMINOS Madrid. Ed. Fábula. Escritores españoles contemporáneos. 1945. el empecinado

JUAN MARTIN DIEZ, EL EMPECINADO (Editora Nacional, 1951)

LOS ULTIMOS CELOS. Madrid. Revista El Español. 1953.

QUINCE NOCHES EN VELA (Editorial Cultura Clásica y Moderna, 1959)

EL VIVIR HUMILDE : Fue su última publicación y hace una revisión y reflexión sobre los oficios. Barcelona. Editorial Planeta. Colección Fábula, 122. 1983. (Ilustrada por él mismo)

 

 

RETRATOS

pedro-alvarez 006 pedro-alvarez 003