LA VILLA BLANCA DE LA LAMPREANA:

Castillo de Castrotorafe (Zamora la vieja)

Señorío del cister o Señorío de las órdenes militares, tanto da, aunque hay ciertas diferencias. Tierras de pan llevar, horizontes suavemente ondulados, ocres y rojos, amarillos y verdes, según la estación, y apiñadas junto a su iglesia casas y casas, la llanura se hace villa, lugar o despoblado; pero allí hay vida, trabajo, sosiego y esperanza, la que da siempre el trabajo.

 

El término de Villalba de la Lampreana agrupa unas 2.180 Has, cuyos suelos podemos agrupar en tres niveles, que de abajo arriba son:

  • Los terrenos terciarios del Mioceno: periodos del Windoboniense y Tortoniense a base de arcillas, margoso arenoso, y con predominio de los ocres y con niveles de arenas y conglomerados diferenciados e individualizados.

  • Terrenos del Plioceno: depósitos de Rañas, compuestas por cantos de cuarcitas redondeados, con arcillas sabulosas rojizas y arenas. Este nivel alcanza un potencia que oscila desde 1 metro hasta 30, y asoma sobre el nivel anterior. Estos terrenos suelen confundirse con las 'terrazas fluviales' y se diferencian por los efectos que produce en ellos la erosión, las famosas 'cuestas miocenas'.

  • Los terrenos cuaternarios del Pleistoceno: formados por terrazas y sedimentos de origen alubial, que ocupan los cauces de los actuales cursos de agua y se extienden a lo largo de los ríos y arroyos.

La configuración de su relieve responde, en líneas generales, a la general de la comarca donde está inscrita, correspondiendo todo su término al valle de la Lampreana, formado y recorrido por un afluente del Valderaduey, el Salado, río emisario de la cuenca endorreica de las Lagunas de Tapioles, Villafáfila, Otero y Villarrín y cuyo nombre hace referencia a la calidad de sus aguas y que es el aliviadero natural de las citadas lagunas. La altitud es de 682 metros.

 


Tres partes hay que distinguir en el topónimo completo; VILLA, ALBA y LAMPREANA.

  •  Villa: en la Edad Media, en cuyo momento aparece nuestra Villalba, representa la forma más extendida de la propiedad rural como una herencia de la Villa Rústica que persiste en las Villas visigóticas y paralelas a las granjas merovingias que van a traer los cistercienses, grandes extensiones de terreno dedicadas a la explotación agrícola y ganadera, donde trabajaba gran número de siervos bajo la vigilancia del Villicus. Casi siempre, las Villas llevan un nombre propio, que suele ser el de sus primitivos poseedores, un derivado del mismo o alusivo a su situación geográfica o a sus características fisiográficas.

  • Alba: del latín albus 'blancura del día'

  • Lampreana: El valle del Salado, río donde abundaban las lampreas, sin duda las de río.

La Villa blanca de la Lampreana sería su significado en la más pura tradición castellana.