carlos v Como nos indican los autores antes mencionados, el 22 de abril del año 1528, el rey Carlos V, como consejero y administrador apostólico de la Orden Militar de Santiago nombra a Diego Ribera, comendador de Cieza y a Pedro Gil, cura de Guaza, como sus visitadores en el Capítulo General de la Orden celebrado en Valladolid. La misión de estos hombres consistía en visitar todas las encomiendas de la Orden en Castilla la Vieja, reino de Galicia y León.

El resultado de esta misión quedó reflejado en un manuscrito del libro de actas de dicha visita, y en ellas se nos cuenta la situación de los bienes de dicha Orden en los diferentes pueblos. Todas las visitas comenzaban haciendo oración, una vez llegados al lugar, y ordenando, posteriormente, la presencia de las autoridades, a las que leen la provisión real a fin de que la

acaten. Posteriormente comienzan la visita viendo la iglesia, los libros, el beneficio curado, los títulos del clérigo, las cuentas y el apeo de las posesiones redactando al final los mandamientos; posteriormente inspeccionaban las ermitas y hospitales, siguiendo por las rentas del Comendador, el número de vecinos y caballeros. En lo que a nosotros concierne, nos interesan los siguientes lugares:

SAN PEDRO DE MOHÉLLEDES: Situada en el actual término municipal de Villarrin de Campos, era un despoblado en el que había una hermita y una iglesia. Era de una sóla nave con paredes de tapia, en la que existía un altar en el que estaba la Imagen de San Pedro (Actualmente está en el retablo de Villalba). Dicha iglesia tenía unas tierras que rentaban 4 cargas (mitad trigo y mitad cebada). Se comprueba que en la anterior visitación se nombra mayordomo a Antonio de Benavente y se le hace cargo de 12.180,5 marabedis para que repare la ermita. Dicha obra no se había realizado por emigrar dicho monje a Roma donde murió sin dar cuenta de lo encargado. Se hizo cargo, tras el Juan Alvares, el mozo, que justifica el gasto del cobro de rentas en arreglar la hermita, las puertas, un arco de ladrillo y acabarla de embarrar.

Se nombra nuevo mayordomo a otro vecino de Villalba, Bartolomé Lorenzo, al que se le hace cargo del dinero sobrante y se le encarga enlucirla por dentro, arreglar una ventana y colocar las puertas Juan Alvarez había comprado. Con el dinero de la venta del nuevo pan, en mayo, se le encarga que destine la mitad para terminar las obras y la otra mitar para redención de cautivos. Para la venta de dicho pan, habrá de contar con la autorización del cura de Villalba.

VILLALBA DE LANPREANA: Tras hacer oración, reúnen al juez (Antón Manganeses), al alcalde (Juan de Meldones), al regidor (Martín Ramos) y al cura (Pedro Manuel) a los que piden obediencia. Posteriormente comienzan la visita por la iglesia de Santa María.

Visitación de la iglesia de Santa María: (Yo entiendo que esta pudiera ser la actual iglesia) Describen un sagrario de madera de talla dorada y una pila de grano (pila bautismal).Describen el cuerpo de la iglesia con paredes de tapia y compuesta por 3 capillas cuya parte alta está cubierta de madera labrada con racimos mozarabes dorados, y está todo de blanco. Las dos naves están separadas de la nave principal por dos arcos de ladrillo. Tiene un altar principal con retablo de madera tallada y dorada y con la imagen de Nuesta Señora, a la derecha una capilla dedicada a Santiago sobre el que está la imagen de Nuestra Señora; y a la izquierda está la capilla de Santa Ana, en la que hay un altar con la imagen de Nuesta Señora y Santa Ana.

Describe los objetos de valor que posee la iglesia e indica que uno de los cálices de plata está deshecho y la caja de plata del altar mayor para hacer una custodia, que se hace en Zamora para el Santísimo Sacramento.

Describe las numerosas posesiones de la iglesia, y la renta que recibe el cura, que asciende a 16 cargas anuales de trigo por el beneficio de las tierras y la mitad de las sepulturas de los que se entierran dentro de la iglesia, al parecer según acuerdo juramentado (mitad para el cura, mitad para la iglesia).

Describe, además la costumbre de pagos en los diferentes ritos:

-en los bautismos se ofrece una oblada, una candela y un cuartillo de vino, y se da de comer al cura y a los capellanes.

-En los velatorios un arel de carnero o vaca y una azumbre de vino y un par de panes y medio real por la misa

- En la unción 12 maravedís; por la vigilia de los fallecidos un real. Si es persona con bienes, se manda llamar a clérigos de fuera y se paga un real y un cirio por cada clérigo al cura, y a cada clérigo medio real y un cirio, y de comer. Tras la comida dicen los clérigos un responso y reciben la colación.

Continúa la descripción de los pagos por misas y treintenarios y describen la casa del cura, detras de la iglesia y que tiene una bodega con lagar, caballerizas, y un corral grande por el que se accede a otro corral grande con pajar.

Después de hacer cuentas con dos de los Mayordomos (Juan Alvares y Pedro Bollo) resulta que de los 85.851 mvds que les entregaron los visitadores anteriores no han gastado todo el dinero que se les dio en la anterior visitación, tres años antes, y aunque han comprado algunas casas para la iglesia y han hecho un arco de ladrillo y comprado madera de pino y hecho arreglos en la Iglesia, aún adeudan a esta 13.651 mvds.

Hechas las cuentas con Antonio Manganeses y Antonio Santos, que también habían sido mayordomos durante el año 1525, resulta que se han cobrado todas las producciones de trigo y las sepulturas, por un total de 35.484 mvds y se da cuenta de unos gastos de 996 mvds en cera y otros menesteres.

Hechas las cuentas con Juan de Maldones y Juan de la Cuesta, mayordomos en el año 1526, han cobrado la renta de las tierras, las producciones, las bulas y las sepulturas, por un valor de 37.642,5 mvds habiendo hecho un gasto de 3.097,5 mvds en una casulla de raso.

También se arreglan cuentas con los mayordomos del año 1527, Pedro Briziano y Antonio López, que han cobrado un total de 24.369 mvds (ese año no produjeron las tierras), y se da cuenta de un gasto para cera de 1.305 mvds.

La suma de todos estos montantes alcanza un total de 105.744 mvds de los que hacen cargo al cura y a dos hombres buenos nombrados por el concejo (Juan de Santiago y Francisco Albanin) para que los gasten en cosas necesarias para la iglesia.

Mandan que como la iglesia sólo tiene un cáliz, y hay plata de una custodia deshecha, y de otro cáliz estropeado y otros, se haga un cáliz y una sobrecopa y que estos sean muy buenos y dan un plazo de cuatro meses para ejecutarlo.

Cuando se enteran que ciertas personas nombradas por el Concejo se reúnen con el cura y cobran el jornal del tiempo gastado en hacer las cuentas de la iglesia, ordenan que no se les pague más, pero que se les dé de comer con los bienes de la iglesia. Además como ven que hay un mal manejo del dinero que corre por las manos de los mayordomos, y en aras de su experiencia, mandan que el cura y los depositarios encarguen un arca grande de nogal, recia y con tres cerraduras con sus llaves, y en ella guarden los dineros y la plata de la iglesia, y que cada uno tenga una llave y que en ella guarden un libro en el que se de cuenta de todo lo que hubiere en dicho arca.

Además de mandar cobrar algunos donativos que no han sido cobrados, para arreglar, entre otras cosas el altar y un cáliz ( Alonso Alvares y Antonio Alvares), ordenan que se cobren las multas por no guardar las fiestas.

También prohíben se vuelva a enterrar a ningún lego en la capilla mayor, ya que últimamente han roto las gradas del altar para enterrar algunos muertos. Igualmente para las otras dos capillas.

Como los mayordomos tienen por costumbre vender el pan mal vendido, y no en la fecha en que habrían de hacerlo, se les ordena que en adelante lo vendan en el mes de mayo, y previo mandamiento por escrito del cura, y que si no lo hacen así, pagarán el precio más alto que alcance en el año.

Siendo informados que los beneficios de las iglesias de San Pedro de Mohélledes y Santa Marina de Moscas los tiene Juan de Villa Valter, y que no se ha vuelto a hacer memoria por los difuntos allí enterrados desde que estas hermitas dejaron de ser iglesias, mandan que el tal Juan, y sus sucesores hagan decir todos los meses en cada una de ellas misas por dichos difuntos.

Visitación de la ermita de Santa María de Suso: Indican que las paredes son de tapia de tierra y la cubierta de madera, y en su altar está la imagen de Nuestra Señora, la de San Biz y la de San Fermin. En esta visitación se manda que con el dinero sobrante de las rentas de ese año se mande retejar de nuevo la iglesia, ya que se habían dejado goteras en el arreglo anterior, y que se adecente la ermita.

Visitación de la ermita de San Roque y Santa Catalina: Tiene también las paredes de tapia, cubierta de madera tosca, y tiene un altar con un retablo en el que se representa la vida de San Roque y Santa Catalina, así como una imagen de Santa Catalina y San Roque, y se le deben a Felipe de Villamediana 156 mvds por arreglos que se han hecho en la ermita, y no se dispone de suficiente dinero para los pagos por no tener arrendadas las tierras.

Visitación de la ermita de la Vera Cruz:Es una ermita pequeña, de tapia, que tiene un portar a la entrada y una red a manera de humilladero. En el altar hay un crucifijo de madera. Esta ermita no tiene renta alguna, y los arreglos los hacen los cofrades cuando es necesario.

Visitación de la ermita de Santa Marina: Es una ermita de tapia de tierra y cubierta de madera labrada. Tiene pila de bautismo, de granito y un campanario de ladrillo que hace años se comenzó y aún lo están haciendo. En el altar hay una imagen de Santa Marina y un crucifijo con las imágenes de Nuestra Señora y San Juan. Se cuenta que esta suele ser iglesia parroquial, y que está rodeada por sus tierras, que se siembran un año si y otro no y que lo que se recoge se reparte en un montón de partes, no todas ellas iguales.

Se piden cuentas a los mayordomos de años anteriores y se presenta la reclamación de un caballero de la Orden (Rodrigo de Mayorga) que dice no haber vuelto a cobrar la parte que le correspondía. Preguntado el Concejo y el Cura si tiene algo que alegar para que dicho caballero no cobre su parte, nadie dice nada al respecto.

Mandan hacer una campana y terminar el campanario para colocarla, así como pintar y adecentar las imágenes y crucifijo. Finalmente se ordena que alguien se encargue de sembrar y recoger los frutos de las tierras y repartan los beneficios, y a Rodrigo de Mayorga, que haga abandonar sus tierras a quien las ocupe y pida que se haga justicia.

Visitación del Hospital: Se describen los objetos que tiene el mismo y se hacen cuentas con Juan Fagundez que indica ha hecho varias obras y ha pagado a la ospitalera y dado limosna a algún pobre que le han indicado los cofrades. Se ordena al cura de Santa María y Juan Alvarez que mantengan en dicho ospital dos camas de madera con sus pajas y la ropa, y que estén siempre adecentadas, y que lo visiten y comprueben una vez al mes