Guiller, uno de los jóvenes más entusiastas en recuperar las tradiciones de nuestra localidad, ha sido el autor del texto que acompaña a todas estas fotografías, en las que se explicará de forma pormenorizadalas partes de que consta el traje tradicional de la tierra, ya que no puede decirse que corresponda sólo a Villalba. En la elaboración de los trajes, y en la fotografías de los detalles de los mismos han colaborado diferentes mujeres de la localidad, y especialmente, en lo que a la propiedad de estas fotografías se refiere, MARIA, y como modelo ALBA.

 

La supervivencia del folklore en esta villa no es rico y abundante, pero todavía y gracias al recuerdo de nuestros mayores podemos conservar algunos de sus vestigios. En consecuencia del desarrollo de la zona Campos-Pan donde se ubica esta villa, el folklore también evolucionó y poco rastro nos queda de aquellas antiguas raíces de nuestros primitivos vecinos. La cultura tradicional no entiende de fronteras administrativas, por lo que podemos hablar de compartir muchas particularidades con las vecinas comarcas incluso con las vecinas provincias castellanas y leonesas.
La mayor parte de los recuerdos que conservamos en esta villa unen las características de la cultura tradicional de tierra de Campos con algunas influencias de la tierra del Pan y de las llanuras y riberas de los valles de Benavente. Comparte también nuestro folklore algunos de los encantos de otros muchos pueblos de las llanuras cerealistas



En cuanto al baile tradicional de esta zona podemos resaltar como piezas de una importancia algo mayor, la jota. También podemos destacar los bailes de corro, infantiles entre otros, de los cuales ya no queda rastro alguno a no ser en la memoria de alguno de nuestros abuelos, de las fuentes adquiridas debemos destacar el corro de águedas que interpretaban las mujeres el día de la fiesta de santa Águeda. El baile llano o corrido fue una de las piezas más antiguas y que antes se perdió, sólo hoy gracias a archivos históricos podemos saber que llegó a interpretarse en nuestra zona pero hoy ya no queda rastro alguno de él.
La mayoría de esta cultura tradicional giraba entorno del ciclo vital fundamentalmente guiado por el sentir religioso. En el Ciclo Navideño no nos podemos olvidar de la representación de la " Cordera " a manos de los pastores del pueblo y que en estos años se está intentando volver a recuperar. La danza de lazos cuya fecha culmen de representación hoy nos es desconocida era una de las singularidades más propias de estas zonas y que la "Cátedra Ambulante" de la Sección Femenina intentó recuperar, consistía en colocar un largo varal en posición vertical del que caían una serie de cintas, las cuales los danzantes iban trenzando siguiendo los compases de la música.
Pero siempre había lugar "pa´ echar un baile" como aún dicen nuestros mayores, no faltaba domingo después del rosario que alguna mujer hiciese sonar la pandereta para que se pudiese divertir el pueblo marcando unas jotas y unos agarraos; algunas de las veces también debió ser un tamborilero ( según cuenta la señora Esperanza ).
Entrados ya en el tema de la canción no nos podemos olvidar de "Tuto" uno de los hombres que se preocupó en anotar la letras de las canciones y que en su interior guardaba pequeños dones de poeta ya que el preparaba la "cordera" y las relaciones de san Antón para los quintos. En los últimos de los años de los '90 fueron las señoras Agapita, Josefa y Esperanza las que pese a sus edades no nos han querido dejar sin el legado de nuestro folklore y se han preocupado incluso efectuando grabaciones. Pero son pocos los vecinos que no tengan en su recuerdo un pequeño soniquete de alguna jota que gustosamente cantan sólo por no olvidar sus juventudes y que nos hacen ver la manera de divertirse de nuestros antepasados.