Historia




Este apartado recoge la historia de Villalba de la Lampreana, así como los lugares, personajes y símbolos ligados a su identidad


escudo


Se encarga su construcción en el año 2000, y se presentan varios bocetos, que no son aceptados, en principio, por entender que el torreón de la iglesia es un monumento a tener en cuenta, y que tanto en la bandera como en el escudo debe de figurar una lamprea (en el boceto original se incluía un barbo ). El escudo y la bandera definitivos han sido aceptados en pleno municipal del 14 de marzo del año 2002, y acordada su publicación en fecha 8 de octubre de 2002, siendo publicado en el BOCyL de fecha 31 de octubre de 2002. En la memoria heráldica figura que:

Guiller, uno de los jóvenes más entusiastas en recuperar las tradiciones de nuestra localidad, ha sido el autor del texto que acompaña a todas estas fotografías, en las que se explicará de forma pormenorizadalas partes de que consta el traje tradicional de la tierra, ya que no puede decirse que corresponda sólo a Villalba. En la elaboración de los trajes, y en la fotografías de los detalles de los mismos han colaborado diferentes mujeres de la localidad, y especialmente, en lo que a la propiedad de estas fotografías se refiere, MARIA, y como modelo ALBA.

 

carlos v Como nos indican los autores antes mencionados, el 22 de abril del año 1528, el rey Carlos V, como consejero y administrador apostólico de la Orden Militar de Santiago nombra a Diego Ribera, comendador de Cieza y a Pedro Gil, cura de Guaza, como sus visitadores en el Capítulo General de la Orden celebrado en Valladolid. La misión de estos hombres consistía en visitar todas las encomiendas de la Orden en Castilla la Vieja, reino de Galicia y León.

El resultado de esta misión quedó reflejado en un manuscrito del libro de actas de dicha visita, y en ellas se nos cuenta la situación de los bienes de dicha Orden en los diferentes pueblos. Todas las visitas comenzaban haciendo oración, una vez llegados al lugar, y ordenando, posteriormente, la presencia de las autoridades, a las que leen la provisión real a fin de que la

El rodao

La prenda más conocida y sin duda alguna la que presenta un rastro más antiguo es el "rodao" o también conocido como manteo de vuelta.

Consistía en una pieza de paño decorada con un "picao" de otra tela. Para darle cuerpo a estas piezas solían ponerse manteos bajeros, más conocidos por manteos tintados que en su origen habían sido quemados cuidadosamente para plasmar una imagen. También existieron manteos, que a diferencia de los "rodaos" iban cerrados con una costura, existen manteos picados y también bordados con pequeña semejanza al típico y conocido bordado de Carbajales de Alba. Sobre una camisa de lino, hilo o tejido semejante que llevaba el cuello y los puños fruncidos con bellos bordados , se ponían los jubones de telas estampadas y cerrados a modo de corpiño con cuerdas en el pecho o simplemente jubones negros de seda similares a la camisa.


Todas las tierras que rodean la zona de las lagunas de Villafáfila, y el valle del río Salado, reciben durante los siglos X al XII la denominación de LAMPREANA. Se ha aludido a veces, sin base documental, a que este nombre se debía a que los monjes de Sahagún e incluso los de Moreruela criaban lampreas de río (pez del orden de los ciclóstomos que vive en aguas estancadas y ríos de poca corriente) en las lagunas de la zona o en los estanques construidos al efecto. Pero el topónimo data de antes de que estos monjes iniciaran su presencia en la zona en el año 930, por lo que se ha de pensar que era la abundancia de dichos peces en las lagunas, sin descartar su explotación comercial, lo que diera este nombre a la zona. (Lampreana, territorio lampreano, Val de Lampreana, Terra de Lampredana, terra de Lampriana, valle Lampredane, etc...)

ORIGEN: Su origen corresponde a las primeras oleadas colonizadoras que llegan hasta el Duero y si tomamos la llegada de los cistercienses, en 1143, cuando ha pasado siglo y medio de la llegada de Alfonso III al Duero, ésta podría ser la fecha aproximada de su fundación:

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Todos los grandes hombres han de ser tenidos en la memoria, y Pedro Alvarez Gómez es uno de ellos