Vista aérea plaza de toros de Villalba de la Lampreana

 

 

Villalba ha tenido una tradición taurina importante aunque a nivel elemental, de manera que todos los años se toreaban vaquillas que contrataba el Ayuntamiento con las aportaciones que hacían las peñas y los vecinos de la localidad.

Era costumbre, al terminar las fiestas, sacrificar las vacas y repartirlas proporcinalmente a las aportaciones que se habían hecho a las fiestas. De esta forma las fiestas duraban un par de días más, pues las peñas mantenían esos días o bien la comida o la cena de sus integrantes.

Eran otros momentos... la normativa de espectáculos taurinos era mucho más tolerante y si no tenías los permisos te imponían una sanción, asumible, y ya estaba. Además no habían aparecido los problemas de vacas locas y la normativa sanitaria y de prevención de riesgos era menos exigente. (hoy en día los gastos y los controles se han disparado... permisos, seguros, ambulancias, veterinarios, ingenieros, médicos, enfermeros, en fin toda una nómina para unas horas).

Toreo de vaquilla en un corral privado Las Comisiones de aquellos momentos, disponían de dinero suficiente para acometer aquellos gastos y más, por lo que se decidió, después de que un par de años las vaquillas se trajeran de forma individual y privada para evitar las sanciones, por algunas peñas, construir, con cargo al dinero que la comisión tenía, con la aportación del trabajo y los medios personales de todos los vecinos y el pago del coste de los materiales por parte del Ayuntamiento, una plaza de toros.

En su inauguración se contrató una novillada en la que participó el maestro Andrés Vazquez y un espectáculo ecuestre.

Eran los años 80, años de apogeo de las peñas, años de apogeo de las asociaciones culturales... !eran otros tiempos!.

La plaza tiene barrera y burladeros de madera, si bien para más comodidad de los asistentes, y restringir costes, se utilizaban remolques en los que la gente se subía para mejorar la visión y la seguirdad.

Cuenta con 4 corrales, e inicialmente la entrada estaba rematada por un arco, que fue necesario derribar por motivos de seguridad.

En los años 90 cayo en desuso ante los problemas legales que iban en aumento y los financieros y sólo de tarde en tarde se utilizaba para otras actividades.

Poco a poco la normativa ha dulcificado el concepto de espectáculo taurino (ya no hay que sacrificar las reses tras el espectáculo), ante la presión de los Ayuntamientos, al de ciclos festivos que permite una mayor rentabilidad del dinero invertido (los animales se sacrifican al concluir el ciclo festivo), en el año 2005, en un acierto total de la Comisión de Peñas y Festejos, se vuelve a utilizar para espectáculos ecuestres y taurinos con el vaca-prix, y en el año 2009 con un encierro por la calle, si bien con un papel principal de estabulación para las vaquillas.

Parece existir una nueva corriente que va a permitir se siga usando para esta actividad taurina, para la que fué construida, así como para otras actividades como se viene usando, de nuevo, en los últimos años.

Imágenes

 


 

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