lagunas
Como todos conoceis, y tras este periodo tan húmedo que ha puesto a prueba la estanqueidad de más de un tejado, todos los hoyos de la Reserva están llenos de agua, y como ocurre todos los años que ocurre lo mismo se ven patos en todos ellos, y no digamos en las lagunas de Villalba.

Los técnicos de medio ambiente, en la Opinión de Zamora, desgranan los resultados de su trabajo semanal.

Zamora en el Día Mundial de los Humedales

Cincuenta mil aves en la estepa

La Reserva de Villafáfila vive un invierno espectacular por las abundantes lluvias y el frío

IRENE GÓMEZ Cincuenta mil aves invernantes surcan estos días los cielos del complejo lagunar de Villafáfila, el más importante de Castilla y León por su gran valor natural, paisajístico y faunístico. La abundancia de precipitaciones a lo largo del invierno y el cambio brusco de temperatura ha generado una concentración espectacular de aves que encuentran su hábitat ideal sobre las aproximadamente 600 hectáreas inundadas; hace dos años por la misma época apenas había 60. Fue un invierno seco.

Esta joya de la naturaleza, formado por tres lagunas principales -Salina Grande, Barillos y Salinas- y otra serie de humedales más pequeños, está enclavada sobre suelos arcillosos alrededor de la cuenca semiendorréica del río Salado. Es uno de los monumentos naturales de Zamora y adquiere especial relevancia hoy, Día Mundial de los Humedales, coincidente con el 40 aniversario de la firma Convenio Ramsar, que recoge más de 1.700 humedales de todas las regiones del mundo, entre los que se encuentra las Lagunas de Villafáfila.

Existen muchos aspectos que singularizan al complejo lagunar terracampino. Por ejemplo, los pastizales que rodean a las lagunas, que son estepas salinas mediterráneas y constituyen un hábitat en peligro de desaparición en toda Europa, lo que justifica su especial protección.

También es referencia su carácter natural. Pues si bien en Castilla y León hay otros espacios húmedos con importantes concentraciones de pájaros, como la Laguna de la Nava (en Palencia), su manejo es artificial. «Aquí, si llueve hay agua y sino pues los pájaros se tienen que buscar otro sitio», explica Mariano Rodríguez, director de la Reserva. No es el caso de este invierno, con espectaculares bandadas de aves. «Hay campos de cultivo que son lagunas, las precipitaciones tan abundantes han hecho que aparezcan lagunas donde no sospechábamos que las hubiera».

La gran aglomeración de este año se demuestra con los datos del último censo realizado -el recuento se hace todos los mediados de mes y en enero se censa toda Europa en la misma semana «para ver como van las poblaciones»- con casi 50.000 aves en el complejo lagunar. Entre los 121 humedales que se han censado en Castilla y León, Villafáfila es el más importante. «Este año ha sido maravilloso, incluso mejor que el pasado porque ha empezado a llover antes, y luego el frío ha hecho que llegaran bandadas de aves impresionantes», describe Mariano Rodríguez. «Las cantidades de chorlito dorado o de avefría que se han visto este año no se han visto nunca; probablemente ese cambio brusco de temperatura es el que ha provocado un incremento tan espectacular en Villafáfila».

Al margen de un año tan excepcional, la Reserva Natural alberga singulares características. A parte de albergar las miles y miles de anátidas, es el principal lugar de cría de toda España de pato cuchara; el único lugar de Castilla y León donde nidifica habitualmente el tarro blanco, la cerceta común, la gaviota reidora o el porrón común. Y se encuentra entre las diez principales zonas de cría de todo el país para la avoceta, la pagaza piconegra, porrón moñudo o la aguja colinegra. «Esto demuestra que aunque la concentración de animales haya crecido en zonas artificiales de forma muy notoria, no son capaces de sustituir a este Espacio. Y justifica por qué este humedal están incluido en el Convenio Ramsar», indica el técnico de Medio Ambiente.

¿Cómo se puede describir la evolución de la Reserva Natural de Lagunas de Villafáfila a lo largo de los últimos diez años?. «Está sobre todo ligada al uso público. Hubo un crecimiento espectacular de los ánsares en la década anterior que provocó la desaparición de extensas superficies de juncia o castañuela, que la llevó casi a desaparecer. Pero luego ha habido un proceso de disminución de los ánsares porque la aparición de lagunas artificiales ha hecho que se dispersen a otras zonas húmedas de Castilla y León. Y con respecto al resto de la fauna se ha producido una evolución estable, incluso con incremento de población», explica Mariano Rodríguez. Es también significativa «la aparición de especies más mediterráneas en detrimento de las norteñas».

En este periodo hay un hecho destacable: la «progresiva» concienciación de la población con respecto al Espacio Natural, muy ligada al aumento del nivel de conocimiento; la señalización en importantes vías de comunicación, los observatorios, los itinerarios... Y eso ha generado actividad en los municipios donde se sitúa el complejo lagunar y toda su zona de influencia «que también cala en la población local».

Porque la Reserva no se entendería sin los habitantes, los que realmente la conservan. Con una superficie de 32.000 hectáreas protegidas, de las que sólo 200 son propiedad de la Administración regional, la gestión es complicada. Y así lo admite el propio director de la Reserva; «trabajas sobre unos terrenos que no son tuyos, hay muchos agricultores que son los que realmente conservan la zona y, aunque con momentos de dificultad, se ha logrado armonizar intereses de unos y otros». Un modelo que ha suscitado el interés de técnicos de muchos países de Europa.

La abundancia de lluvias a lo largo del invierno se ha notado también en otras zonas húmedas, como el embalse de Ricobayo, el segundo más importante en concentración de aves de Zamora y entre los diez primeros de Castilla y León. «Este año ha sido muy bueno en cuanto a la presencia del somormujo lavanco». ¿Alguna razón?. «Quizás como consecuencia de la actividad humana por la introducción de peces en el embalse como el alburno, que es de escasa calidad pero muy apreciado por las aves».

Según Mariano Rodríguez, «esto ha hecho que especies que no comen peces hayan disminuido y otras, que se alimentan de peces pequeñitos, se han incrementado de forma exponencial». Es el caso del somormujo lavanco, con 325 ejemplares contados en último censo, aún por debajo de la especie más abundante, el azulón, con 500 ejemplares. La evolución puede convertir al embalse de Ricobayo en «una de las principales zonas de invernada en España».

La atracción que producen las aves contrasta con vulnerabilidades, como la presencia creciente de especies foráneas, en Ricobayo actualmente el 70% de las que habitan en sus aguas. «Suponen un riesgo porque están cambiando los ecosistemas». Cada vez resulta más difícil coger un barbo o una boga, sin embargo hay abundancia de black bass o lucio. «Al ser muy sensibles, el cambio en los humedales está siendo muy fuerte, pero a niveles indirectos por la acción del hombre al favorecer la propagación de especies foráneas», explica el técnico del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta.

¿Y el cambio climático?. En principio los especialistas se guían por las previsiones meteorológicas que anuncian un incremento de la temperatura. Eso repercute en un menor periodo de permanencia del agua «que afectará a las especies más sensibles que serán los anfibios, porque muchos de ellos crían en aguas temporales y lo van a pasar muy mal». A lo mismo responde la creciente llegada de especies más meridionales, como el tarro canelo que es del norte de África o el tarro blanco, que ahora nidifican en la Reserva. En cambio, especies más frías como el ánsar campestre, cuyas poblaciones en Europa están aumentando, y aquí se ha extinguido.

Especies más abundantes

Hay 35 diferentes.

-Ánsar: 19.000

-Avefría: 10.000

-Azulón: 6.500

-Chorlito dorado: 6.000

-Ánade silbón: 1.000.

Visitas

-Las lagunas mantienen el agua hasta junio pero quedan 20 días para disfrutar de la inmensidad de gansos.

-El atardecer es el momento más recomendable.