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Un nuevo artículo del diario la Opinión de Zamora evidencia la riqueza en avifauna de nuestra comarca, poniendo de manifiesto la convivencia en estos momentos de gran número de aves, y sobre todo la riqueza que para los censos mundiales representa la presencia de avutarda y la preocupante situación del sison.

Hábitat internacional

Aves procedentes de países africanos conviven estos días con los ánsares del norte de Europa en las Lagunas de Villafáfila

EFE

Aves migratorias que proceden del delta del Senegal y de Mauritania (África) conviven estos días en las Lagunas de Villafáfila con ánsares y otras especies que han pasado los meses más duros del invierno en este humedal zamorano y que ahora se preparan para partir al norte de Europa.

Las condiciones meteorológicas han originado que este año la reserva natural de las Lagunas de Villafáfila acoja un mayor número de ejemplares de especies migratorias, con poblaciones excepcionales por su número de patos cuchara, chorlitos dorados, ánsares caretos o tarros canelos, según ha asegurado a Efe el director de la reserva regional, Mariano Rodríguez.

El responsable de este espacio natural que gestiona la Junta de Castilla y León ha indicado que en la zona este invierno se han llegado a contabilizar cerca de 45.000 aves migratorias.

Ahora, en la segunda quincena de febrero, algunas de esas aves han partido ya a otras latitudes mientras que otras han llegado del sur y hacen parada en Villafáfila unos días o una semanas antes de continuar su ruta migratoria.

El director de este humedal ha comparado la zona con un gran aeropuerto de aves en el que actualmente hay gran movimiento, entre unas especies que marchan y otras que llegan para hacer escala y continuar su camino.

La reserva de Villafáfila cuenta además, aunque no en las lagunas sino en la estepa cerealista, con la mayor población mundial de avutardas, con más de 3.000 ejemplares, cerca del diez por ciento de los que se calcula que hay en todo el planeta.

Las avutardas, que son las aves voladoras de mayor peso, conviven en pequeños grupos durante todo el año en la zona, aunque en época de cría, entre los meses de mayo y septiembre, su número desciende hasta 1.200 y 1.300 ejemplares.

La avutarda es un ave «silenciosa y huidiza» a la que no le gusta la presencia de los humanos, por lo que los gestores de la reserva recomiendan que su observación se realice de lejos y utiliznado losprismáticos.

En peor situación en cuanto a número de ejemplares y peligro de desaparición que la avutarda se encuentra otra ave esteparia, el sisón, que tiene en las Lagunas de Villafáfila la mayor población de Castilla y León y una de las mayores de España, con cerca de 700 machos reproductores.

Parte del secreto de las Lagunas de Villafáfila como humedal reside en que existen salinas que proporcionan el agua salada que necesitan algunas aves migratorias. La sal fue un recurso que desde siempre se explotó en la zona, como indica un estudio reciente llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Valladolid que demuestra que en la zona ya se extraía sal en la prehistoria. El aprovechamiento de este recurso perduró hasta fechas recientes.