En el diario La Opinión de Zamora, se publica hoy la lámina número 13, que corresponde a la imagen de Nuestra Madre de las Angustias, dentro de la publicación de la serie de las 15 joyas de la Pasión Zamorana, con el siguiente texto de Jose Angel Rivera de las Heras



15 Joyas de la Pasión de Zamora

13

LA PIEDAD

Autor  desconocido
Primera mitad del sigloXVI

Madera tallada, policromada y dorada

Iglesia Parroquial de la Asunción. Villalba de la Lampreana

Procede de la desaparecida ermita o capilla del Hospital de Nuestra Señora de las Angustias de la localidad de Villalba de la Lampreana, donde se cita documentalmente a principios del siglo XVII con el título de "Nuestra Señora de la Quinta angustia". Actualmente ocupa el camarín de un retablo del último cuarto del siglo XVIII a ella dedicado y situado en el brazo izquierdo del transepto de la iglesia parroquial.

Se trata de una escultura exenta, con el reverso vaciado

para evitar las tensiones de la madera y aligerar su peso. Representa a la Virgen María con el cadáver de su Hijo después del descendimiento de la cruz. El episodio no está recogido en los evangelios canónicos ni en los escritos apócrifos, pero fue difundido por la literatura espiritual y devocional de finales de la Edad Media  proclive a realzar el aspecto sentimental d

e los personajes relacionados con la Pasión de Jesús.

Por un lado, la devoción popular intuyó que la Virgen, tras asistir a la trá­gica muerte de su Hijo, quiso tenerlo junto a ella para abrazarlo por última vez_ antes de ser enterrado. Por otro, el tema contiene una profunda carga teológica  pues la intención de no disociar a la Madre del Hijo llevó a la creencia de que, así como Jesús sufrió corporalmente en su Pasión, la Virgen lo hizo espiritualmente con su compasión (compassio Mariae). De este modo se cumpliría la profecía que Simeón dirigió a María cuando el Niño Jesús fue presentado en el templo: -Este está puesto

para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lucas 2, 34-35).


Santiago de la Vorágine, en La leyenda dorada, describe la escena  Y pone en labios de la Virgen palabras conmovedoras: "«Oh Jesús mío, Hijo mío queridísimo ¿qué es lo que hiciste? ¿por qué los judíos te crucificaron? ¡Hijo de mis entrañas! ¿por qué te han m

atado? ¡qué precio tan elevado y amargo has tenido que pagar para redimir al género humano!»".

JOSÉ ÁNGEL RIVERA DE LAS HERAS